''El día que lo
iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana...''
Hay frases
o diálogos que van a permanecer para siempre.
Su muerte ha sido un duro golpe. La pérdida del maestro es dolorosa para todos
aquellos que nos hemos deleitado horas y días con su arte a la hora de
escribir.
El azar ha querido que te hayas muerto cuando acabé en mi blog un repaso a
los cuentos de Doce cuentos peregrinos.
En 1997 fui enviado especial en Zacatecas, en México para cubrir el
Congreso Internacional de Lengua Española tuve el honor de poder conversar unos
minutos con Gabriel García Márquez. Era un hombre afable con el que daba gusto
hablar. Por supuesto esta no es una calidad que implique ser un buen escritor,
ni tan siquiera es necesaria, pero quiero destacarlo, en ningún momento tuve la
sensación de que alardeara en base a su Premio Nobel u otros premios, por
ejemplo. Él pronunció el discurso de inauguración: Botella
al mar para el dios de las palabras. Siempre tuvo inquietud por la lengua, no solo en escribir y
promocionar sus libros, como los escritores del siglo XXI.
Puede que sea por la tristeza que me embarga, pero no veo a nadie
actualmente que llegue a tu nivel. Te vamos a extrañar.
Gabriel García Márquez, Gabriel, Gabito, Gabo...¡qué condoliente me dejas!